Cólicos del lactante: por qué pasan y cómo aliviarlos

3 min de lectura

Son las siete de la tarde y, como un reloj, tu bebé rompe a llorar. No es hambre, no es el pañal, no es sueño. Lo coges, lo meces, lo paseas… y sigue. Y tú, agotada y un poco asustada, te preguntas si estás haciendo algo mal. No lo estás haciendo mal. Probablemente sean cólicos del lactante, y son una de las etapas más duras —y más normales— de los primeros meses.

Qué son (y qué no son)

Hablamos de cólicos cuando un bebé sano y que come y crece bien tiene episodios de llanto intenso, inconsolable y sin causa aparente. Se repiten varios días por semana, casi siempre a la misma hora, sobre todo por la tarde-noche.

El patrón típico es bastante reconocible:

  • Empiezan hacia las 2-3 semanas de vida.
  • Alcanzan su punto máximo alrededor de las 6 semanas.
  • Mejoran solos, normalmente entre los 3 y los 4 meses.

Lo importante: los cólicos no son una enfermedad. El bebé no corre ningún peligro, no le quedan secuelas y sigue desarrollándose con total normalidad. Es duro de vivir, pero se pasa.

¿Por qué se producen?

La verdad es que no se conoce una causa única. Se han propuesto varias explicaciones —un sistema digestivo aún inmaduro, gases, mayor sensibilidad a los estímulos del entorno, una forma de descargar la tensión del día— y probablemente influyan varias a la vez en cada bebé.

Esto, que puede parecer frustrante, también es liberador: si nadie sabe la causa exacta, desde luego no es culpa tuya. No es por algo que comas si das el pecho, ni porque “lo cojas demasiado”, ni por nada que hayas dejado de hacer.

Qué puedes probar para aliviarlos

No hay una solución mágica, pero sí cosas que a muchos bebés les calman. Ve probando con paciencia y quédate con lo que le funcione al tuyo:

  • Contacto y movimiento. El porteo, mecerlo suavemente o pasearlo suele ayudar. El contacto piel con piel calma a muchos bebés.
  • Ruido blanco. El sonido del secador, la aspiradora o una app de ruido blanco recuerda al ambiente del útero y a veces corta el llanto.
  • Ayudarle con los gases. Un buen eructo tras las tomas y mover suavemente sus piernas como pedaleando puede aliviar.
  • Ambiente tranquilo. Por la tarde, bajar luces, voces y estímulos ayuda a algunos bebés especialmente sensibles.
  • Revisar la toma. Un agarre correcto al pecho o una tetina adecuada con el biberón evitan que trague aire de más.

Sobre productos “anticólicos”, infusiones o probióticos: la evidencia es limitada y desigual. No le des hierbas ni preparados por tu cuenta; si quieres probar algo, coméntalo antes con tu pediatra.

Cuídate tú también

Esta parte se olvida y es de las más importantes. Escuchar llorar a tu bebé sin poder calmarlo desgasta muchísimo, y la falta de sueño lo amplifica todo. Tener ganas de llorar o sentirte sobrepasada no te hace peor madre o padre: te hace humana.

Algunas ideas que ayudan:

  • Turnaos. Si no estás sola, repartíos los episodios duros.
  • Si en algún momento sientes que no puedes más, deja al bebé en un lugar seguro (la cuna), sal de la habitación unos minutos y respira. Es mejor eso que llegar al límite. Nunca, bajo ninguna circunstancia, hay que zarandear a un bebé: puede causar lesiones muy graves.
  • Pide relevo. Que venga alguien de confianza un rato no es rendirse, es cuidarte.

Cuándo consultar al pediatra

Los cólicos, por definición, ocurren en un bebé sano. Por eso conviene que el pediatra lo valore si el llanto se acompaña de señales de alarma:

  • Fiebre, vómitos, diarrea o sangre en las heces.
  • Que no gane peso o coma mal.
  • Que esté decaído, muy flojito o “raro”.
  • Un llanto que cambia y te preocupa de forma distinta a la habitual.

Ante cualquier duda, consultar es siempre lo razonable: para descartar otras causas y, también, para que te confirmen lo que ya intuyes: que tu bebé está bien y que esta etapa, aunque agotadora, pasará.

Preguntas frecuentes

¿Qué son exactamente los cólicos del lactante?
Se habla de cólicos cuando un bebé sano y bien alimentado tiene episodios de llanto intenso e inconsolable, sin causa aparente, que se repiten varios días a la semana, sobre todo por la tarde-noche. Suelen empezar hacia las 2-3 semanas de vida, alcanzan su pico hacia las 6 semanas y mejoran solos alrededor de los 3-4 meses.
¿Los cólicos hacen daño al bebé?
No. Aunque el llanto es muy angustioso para la familia, los cólicos no son una enfermedad ni dejan secuelas: el bebé sigue ganando peso, comiendo y desarrollándose con normalidad. Son una etapa que se pasa, no un problema de salud.
¿Cuándo debo llevar al bebé al pediatra por el llanto?
Consulta si el llanto se acompaña de fiebre, vómitos, diarrea o sangre en las heces, si el bebé no gana peso, come mal o está decaído, o si el llanto cambia y te preocupa de un modo distinto al habitual. Ante la duda, siempre es razonable que lo valore tu pediatra.

Fuentes

Sigue leyendo sobre sueño, llanto y salud del bebé

← Volver a Sueño, llanto y salud del bebé